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martes, 10 de septiembre de 2019

MÄXIMAS, SENTENCIAS Y PENSAMIENTOS {B-C}

{B}

Bolívar.- Bolívar miraba más por su honor que por su gloria; y por esto ha dejado una fama equívoca, después de haber emprendido una carrera brillante.
  Los colombianos han hecho con Bolívar lo que los atenienses con Sócrates y los ingleses con Carlos I, esto es, perseguirlos durante la vida , y erigirles estatuas después de muertos.

Los hombres son una especie de animales nocturnos, que no ven el mérito sino en la obscuridad del sepulcro.

Bolívar y Santander eran dos genios, con distintos caracteres, Bolívar cuidaba de su persona, y quería ser el primero en Colombia, como Pompeyo en Roma. Santander se había despojado de sus prerrogativas personales, y no quería sino una república mazziniana radical, o lo que fuese. Con esta idea, mandó que se enseñara en los colegios la doctrina de Bentham. !Qué espectáculo tan doloroso fue ver convertidos los seminarios en gimnasios de jóvenes utilitaristas¡

Bolívar creaba soldados que miraban la muerte y la religión como ilusiones. Santander educaba jóvenes epicúreos, que tarde o temprano debían producir frutos amargos. Con tales elementos, Colombia debía disolverse, y se disolvió.

Bolívar respetaba la vida de Santander. Este, al contrario, se mezcló con los asesinos de Bolívar.

Colombia habría subsistido con Bolívar, sin Santander. Santander no pudo sostener a Colombia sin bolívar. Este era un atlante , y el otro, si se quiere, un gigante.

Bolívar nunca se hizo César, pero Santander se presentó, como Bruto, partidario y faccioso: partidario, defendiendo la libertad, y faccioso, asesinando a César.

Bolívar podía haber creado una monarquía si lo hubiera querido.
Santander no tenía elementos ni para una monarquía, ni para una república. La primera se hace con soldados; la segunda con el pueblo.

Las simpatías del ejército se inclinaban a Bolívar; y Santander apenas tenía una semipopularidad.

Bolívar era venezolano, y Santander granadino. El uno tenía algo de llanero, el otro algo de estudiante.

Bolívar quería ir con la experiencia, y Santander con el siglo.

Mientras Bolívar trabajaba en el Perú, para darle independencia y libertad, Santander se ocupaba de dejarnos la deuda colombiana.
Bolívar y la nación le pidieron cuentas de aquel funesto empréstito y Santander les dio cuentos.

Bolívar era el hombre del orden, y Santander el hombre de las leyes.

El retrato de Bolívar está hecho por naturales y extranjeros; el de Santander está bosquejado.

La tragedia de Samper, intitulada La conspiración de Septiembre... deshonra a su autor, y no a Bolívar, ni a la nación granadina.
Cuando aquél hace hablar a Bolívar, diciendo: "Yo soy el Chimborazo viviente de Colombia: y así como ese gigante los Andes pudiera, al desplomarse, aplastar una cordillera, yo aplastaré a mis enemigos, si se olvidan de mi clemencia", es una expresión fanfarrona, que sólo ha existido en la imaginación del poeta, y jamás en el corazón del Libertador.

Bolívar y Santander pasarán a la posteridad con diversas actitudes. El uno, escribiendo una elegia sobre Colombia; y el otro, dictando leyes.

Bossuet.- La elevación del genio de Bossuet es como la de las nubes, que a veces nos priva de la luz cuando más la necesitamos.

   Bossuet habría sido muy grande si no se hubiese acercado mucho a Luis el Grande. La grandeza de los reyes es el orín de la grandeza de los obispos.

Bossuet y Fenelón eran dos astros, y, por consiguiente, no podían caminar por una misma órbita.

Brutos.- Los brutos no son felices, ni infelices; porque no conocen su estado. La Religión excita nuestra compasión con respecto a los brutos, mucho mejor que las reflexiones de Pitágoras y los cuadros de Hogart.

Si los brutos tuviesen alma racional, semejante a la nuestra, harían en la moral, en las ciencias y en las artes, mayores progresos que nosotros y nos darían mejor trato que el que nosotros damos a ellos.




{C}



Calaveras.- No sólo hay calaveras en los cementerios, sino también en los palacios y en las casas más decentes. El vulgo teme las primeras, y el sensato las segundas.

Calvario y Tabor.- Todo el mundo es Jerusalén, que tiene más cerca el Calvario que el Tabor.

Celebridad.- Si los hombres supiesen que la celebridad es una tentación muy peligrosa, ciertamente no la buscarían con tanto ardor.

Censura.- La censura es tan necesaria en el mundo, como el movimiento. La una nace del odio al vicio, y la otra de la envidia o del furor. La primera reforma y la segunda destruye.
   El hombre no puede vivir sin censurar o detractar. Por esto, los gobiernos que impiden la censura de los escritores públicos, no hacen sino fomentar la detracción, y, por consiguiente, la desmoralización de la sociedad.

Cuestiones geográfico-políticas.- El Chimborazo y el Sorata son los puntos más elevados de la cordillera de los Andes. La base del primero se extiende hasta el Amazonas y Jaén, por el Sudeste y el Sud; la del segundo, hasta Chile, Arica é Iquique, por el Oeste. 
Tendrán miedo de que se desplomen estos colosos andinos, cuando los peruanos quieren darles unas bases muy pequeñas. Lo cierto es que, mientras existan cuestiones geográfico-políticas entre las naciones, no puede haber paz estable en ellas. Este es el origen de las discordias entre bolivianos y peruanos, y entre éstos y los ecuatorianos.

lunes, 9 de septiembre de 2019

LA CATEDRAL NUEVA: RESEÑA HISTÓRICA ii

SIGLO XX, HASTA SU INAUGURACIÓN:

En la política nacional, en 1901, Alfaro debió dejar el poder al hábil y conciliador General Leonidas Plaza Gutiérrez. También a comienzos de siglo el país asistía a las luchas intestinas dentro del liberalismo radical en el poder.
Si por un lado, el placismo se aliaba con la burguesía agroexportadora y bancaria, por otro, profundizaba reformas que propiciaron nuevos enfrentamientos con la Iglesia. Así por ejemplo, se aprobaba la ley del matrimonio civil, y también la de las "manos muertas". Con el respaldo de la última, el gobierno incautó buena parte de las propiedades del clero para destinarlas a la "Asistencia Pública", es decir, para obras de beneficencia social como orfelinatos, hospitales, leprocomios.

En Cuenca, los violentos y fanáticos enfrentamientos entre partidarios del conservadorismo clerical y liberalismo radical, continuaron en el primer lustro del siglo XX. Unas veces abierta y otras soterradamente, con evidentes extremismos provenientes de los dos bandos.

 Pero luego de las breves digresiones, en primer lugar, mencionando el punto de vista de un culto heterodoxo de la época sobre la persecución del clero cuencano a su obispo León Garrido hasta su muerte (contexto eclesiástico local) y, en segundo lugar, sobre la vigencia revolucionaria del liberalismo radical (contexto político nacional), debemos centrarnos, nuevamente, en el avance de la edificación de la Catedral de la Inmaculada.

Desde 1900 a 1908 -en la continuación del gobierno eclesiástico del "Administrador Apostólico", canónigo Benigno Palacios- los trabajos de la Catedral avanzan lentamente, e incluso en algunos años se detienen. La causa principal es la insuficiencia de fondos. No existe asignación alguna por parte del gobierno. La contribución de los canónigos desaparece, la participación sobre los diezmos disminuye, los aportes de benefactores y las limosnas de los fieles son pequeños. Anotemos aquí que en 1904, en la "Primera Exposición de Artesanía" organizada en Cuenca, se expone la artística maqueta de la Catedral tallada en madera, obra del distinguido escultor Ángel María Figueroa, la cual interpreta fielmente los planos del Hermano Juan.

En 1908, luego de los dieciocho años de la "administración apostólica" del canónico Palacios Correa, llega a cuenca el obispo titular, Manual María Pólit Lasso 
(quiteño), quien gobierna la diócesis hasta que, en 1918, es nombrado Arzobispo de Quito, en reemplazo de Monseñor Federico González Suárez. En el último año, Pólit Lasso, en su extensa carta pastoral de agosto., se refiere a la construcción y el significado para sus feligreses, del monumento religioso y también -específicamente- rinde cuentas sobre lo realizado en los diez años de su gobierno, y sobre los recursos empleados en "la magna obra de la Catedral".

El prelado informa lo que se había avanzado, desde "el muro del Abside hasta el arranque de las ventanas" (calle Padre Aguirre), el área del "Presbiterio y todo el cuerpo de la Iglesia hasta el Crucero inclusive". Es decir, el trabajo se concretó a la construcción de la parte occidental desde la cabecera de la Catedral. La sacristía del sur se concluyó hasta la bóveda, "con un diámetro exterior de 14 metros, el espesor medio de 80 centímetros y unos 16 metros de largo, su remate sin desperfecto alguno...". Asimismo se logró terminar "las dos casas" adosadas al Abside, las cuales "le sirven como de alas..."; "ambas casas están ya con una buena cubierta de hierro galvanizado y comienzan a prestar positivos servicios" (lo que va entre comillas de éste y de los próximos cinco párrafos se toman de la carta pastoral de 1918) 

Para el acarreo de los materiales necesarios (piedra, ladrillo, madera para andamios) se organizaban las tradicionales mingas, encabezadas por los curas y los tenientes políticos. Desde 1913, "el inteligente y celoso Director de la obra" fue el canónigo Isaac de María Peña quien, desde 1909, se había encargado también del control de ingresos y egresos pertenecientes a la fábrica de la Catedral. Por su parte, el hábil albañil, Pascual Lojano, fue el jefe de albañiles y peones (o maestro mayor) "casi sin interrupción en estos diez años".

Con relación a los fondos contabilizados que permitieron el avance de las obras, durante el decenio al que se refiere la "carta pastoral", ella especificaba, en primer lugar, que no se había recibido "ni un solo centavo de la subvención nacional". La construcción avanzó, únicamente, con el trabajo personal y comunitario, y con los aportes del pueblo católico de las provincias de Azuay y Cañar; esta última que pertenecía entonces al obispado de Cuenca.

El rubro más importante de ingresos provino de legados de algunas personas "generosas y amantes de su Catedral",las que no estuvieron entre "las más nobles y ricas" de la ciudad. El prelado menciona expresamente a cuatro; al canónigo honorario que fuera Vicario General del Obispo Miguel León, Manuel de la Cruz Hurtado, que dejó en testamento "todo el valor de su grande y cómoda casa, situada en el centro de la ciudad", la cual fue vendida en pública subasta en 14.000 sucres; Mercedes Vidal de Fernández (9.000 sucres); Sra. Rosario Rodríguez Parra (8.000 sucres); y Sra. María Niero de Cañar (3.000 sucres). 

El obispo Pólit Lasso estableció que todos los católicos de su diócesis (Azuay y Cañar) dieran, al recibir el Sacramento de la Confirmación, una limosna expresamente destinada a la construcción de la Catedral. Entre 1908 y 1918 se administraron 86.223 confirmaciones. con esta recaudación masiva -de ""por lo general una peseta (veinte centavos), algunas veces más, el gran total de las cifras mencionadas en la carta pastoral, se acerca a los 61.000 sucres. Es útil anotar que hubo materiales donados para el avance del gran monumento a la fe de los cuencanos. 


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En 1919 es consagrado como décimo Obispo de Cuenca, Daniel Hermida Ortega: presbítero, abogado y teólogo. Gobierna su diócesis durante treinta y cinco años, es decir hasta 1954, fecha en la que cede su poder jurisdiccional al Obispo Auxiliar, Manuel de Jesús Serrano Abad, nombrado por el Papa. Monseñor Hermina muere a los 92 años, en 1956.

En este amplio lapso, la obra tosa de la Catedral -a excepción de las torres frontales- llega a su feliz culminación. Además, desde los años cuarenta se comienza a trabajar en la obra fina y en los elementos decorativos, dando prioridad a la fachada principal, y a la portada lateral sur, o de la calle Sucre.

Podemos dividir el gobierno del obispo Hermida Ortega en dos etapas. En la primera (1919-1937), la fábrica de la inmensa Catedral continúa bajo la principal responsabilidad económica y sobre todo técnica, del experimentado constructor autodidacta, canónigo Isaac Peña Jaramillo.

En el transcurrir de los años, el ritmo de las obras depende del flujo de los recursos humanos y económicos. Estos últimos provenientes de donaciones, limosnas y otras contribuciones -en materiales o en dinero- entregados por el pueblo cristiano de cuenca y la diócesis. en estos años no existe ningún aporte entregado por el Estado. En cuanto al acarreo de los materiales necesarios se efectúa, cuando es necesario, mediante las consabidas mingas, en las que participan personas adultas de la ciudad y del campo, con la inclusión de mujeres y escolares.

El inmenso edificio erigido, pacientemente, con el barro cuencano, y por los artesanos del pueblo azuayo, avanzaba -año tras año- en sus gruesos muros, sus robustas pilastras estructurales y decenas y decenas de arcos y columnas, así como otros elementos arquitectónicos. Básicamente se respetaba el plano original con su mezcla de estilos: románico, gótico y renacentista.

En 1937 moría Isaac Peña Jaramillo, el gran constructor (en el gobierno eclesiástico de dos obispos) de buena parte de la obra tosca de la Catedral Nueva; además de que, por otra parte, había dirigido la edificación o remodelación de otros templos de Cuenca y, concretamente, de la Catedral Vieja y de San Francisco.

"En realidad no fue arquitecto, pero su genio y dotes extraordinarios le permitieron dirigir esta obra magnífica, 23 años de su vida los dedicó a los servicios de la Catedral, pues ésta, desde que fue elegido como Procurador de Fondos y Promotor Capitular, prosperó mucho. Su paciencia y laboriosidad permitiéronle entregar al pueblo cuencano concluidas ya las llamadas medias naranjas y en estado de terminar la primera gigantesca cúpula del ábside y comenzada la cúpula frontal" (Carpio, 1977)

*En 1938, el sacerdote y poeta Manuel María Palacios Bravo, tomó la posta en la administración de los recursos económicos y en la dirección de la fábrica del inmenso monumento a la fe católica del pueblo cuencano. Pero, ante todo fueron la dedicación y habilidad de centenares de trabajadores (albañiles y peones), quienes -ladrillo a ladrillo, día a día, en soles y lluvias- trabajaban incansables, bajo la dirección del albañil mayor y del sobrestante.

En las obras concretas de la construcción, era el "maestro mayor" quien controlaba la ejecución y la calidad de la edificación, desde el armado de los altos y amplios andamio. Entre 1908 y 1941, año de su muerte, desempeñó estas delicadas funciones, el albañil Pascual Lojano. En este último año el Cabildo Eclesiástico contrató "como nuevo albañil mayor a Luis Antonio Chicaiza denominado por sus grandes dotes" "El Ingeniero". En 1942 empezó a prestar sus servicios, Eloy Campos Garcés, "artista, escultor en madera y mármol, discípulo de Abraham Sarmiento". Entre sus primeras obras estuvo el elegante Ojo de Buey o "rosetón" de la fachada. "Desde entonces el Señor Campos continuó con los trabajos de la Catedral durante 32 años en su mayor parte como Director de los marmoleros"

    También en los años cuarenta se trabajó intensamente, en los elementos estructurales y ornamentales de la inmensa, complicada y bella cubierta. Así pues, con millones de ladrillos, decenas de miles de sacos de arena y cal y -principalmente- con el esfuerzo de sus constructores intelectuales y manuales, se acercaba (al finalizar los años novecientos cuarenta y comenzar los cincuenta) la conclusión de la obra tosca del colosal monumento a la fe religiosa azuaya.

En su exterior , el ciudadano de Cuenca, y el viajero, podían apreciar ya el imponente y bello volumen armónico de sus muros, de sus arcos, alargadas y estrechas ventanas, de las medias naranjas, con sus torrecillas o linternas, los cuarenta y cinco torreones ornamentales, y -sobre todo- la imponente figura de sus tres majestuosas y descollantes cúpulas. Asimismo se terminaba la ornamentada y bella fachada de ladrillos comunes y especiales; y se alzaban airosas las dos torres gemelas, las cuales se detenían, inconclusas (no sabemos hasta cuando), en los 41 metros de altura.


Ahora bien, el avance de la obra tosca hasta su culminación, y en los años siguientes de la costosa obra fina, no hubiera sido posible que marche a buen ritmo -en especial desde los años cuarenta, década de inflación-, sin contar con nuevos legados y contribuciones de los católicos cuencanos. Felizmente, y por fin, hubo una pequeña ayuda del presupuesto nacional. En lo tocante a significativas donaciones de cuencanas, nombremos a dos: en 1939, Adelaida Hinostroza de Palacios contribuyó con 55.000 sucres, producto del legado de su casa; y, en 1947, Manuela Celestina Piedra aportó con 96.000 sucres a las finanzas de la Catedral.

Por gestiones del canónigo Palacios Bravo, en 1940, siendo Presidente de la Cámara de Diputados el Doctor Andres F. Córdova (a quién alguien dijo ser "el cañarejo más cuencano de todos los tiempos"), y Presidente del Senado el doctor CArlos Arroyo del Río, se emitió un decreto que creaba un impuesto al consumo de la sal en la provincia del Azuay, en beneficio de la construcción de la Catedral. Los ingresos por esta contribución fiscal, aunque no eran mayores, constituían una renta permanente para los siempre exiguos fondos de obra tan grande. 

Luego, el incansable promotor Manuel María Palacios, logró que el presidente José María Velasco Ibarra -durante su segunda administración, de 1944 a 1947- ampliara la contribución estatal proveniente del gravamen al consumo de la sal, la cual se fijó en la cantidad de un millón, que tenía que ser entregada "por dividendos de 20.000 sucres mensuales hasta el año de 1957" (Carpio, 1977)



* * *



Hemos caracterizado antes, que en los años 1950-1960 fueron de crisis socio-económica para Cuenca y su Región. En este contexto, la Diócesis de Cuenca (Azuay y Cañar), culminaba la obra tosca de su gran Catedral, y adelantaba -a buen ritmo- la obra fina de su fachada, de la portada sur y de su interior. En 1950, el maestro Luis Chicaiza dirigió la construcción de la cúpula mayor o central, de 53 metros de altura. Su ancho y elegante tambor, con 12 metros de diámetro, se armó con rieles de ferrocarril retorcidas al fuego. Anotemos que en su construcción murieron dos jóvenes trabajadores (uno de ellos sobrino del maestro Chicaiza) al caer del altísimo andamio.

En 1951 se efectuó la instalación eléctrica, lo cual facilitaba el trabajo de la obra fina en el interior que era bastante oscuro. En los años siguientes, decenas de pintores, marmoleros, decoradores y otros artesanos y técnicos, realizaron el terminado de las grandes superficies interiores, empezando por las cúpulas. Por su parte los marmoleros, bajo la dirección de Campos Garcés, se dedicaban al revestimiento con mármol cuencano, de las pilastras y de las columnas del interior, así como de otros elementos de dentro y de fuera del magnífico templo.

Para noviembre de 1954, el piso de mármol del Presbiterio estaba ya colocado, pues allí tuvieron lugar las ceremonias de la consagración y de la celebracvión, de la primera misa episcopal, del "Obispo Auxiliar" Manuel de Jesús Serrano Abad. El pueblo cristiano asistió a estas primeras ceremonias en su Catedral aún inconclusa en su interior. El piso de las naves era entonces aun de tierra, aunque estaba debidamente nivelado con la maquinaria municipal; trabajo ordenado por el alcalde, Coronel Miguel Ángel Estrella. En abril de 1957, el jefe de la Iglesia cuencana, Monseñor Manuel de Jesús Serrano Abad, era ascendido por el Papa Pío XII, a la calidad de primer Arzobispo de la Arquidiócesis de Cuenca. 

Por su parte, el año de 1954, el canónigo Palacios Bravo contrataba al arquitecto Gastón Ramírez Salcedo para el control general de las obras en ejecución. De esta manera, fue el único profesionalk graduado que intervino, en especial en la supervisión de los acabados u obra fina del mayor templo de Cuenca. Como hemos anotado en la presente síntesis, desde los orígenes, la edificación del templo estuvo dirigida por eclesiásticos, y la responsabilidad directa de las faenas de la construcción estuvo en manos del "albañil mayor".

También en los años novecientos cincuenta y sesenta intervinieron tres técnicos españoles contratados: Manuel Mora, Salvador Arribas y Guillermo Larrazábal. El primero, "dirigíam los trabajos de cuero repujado y escultura en cerámica, fue quien hizo las pechinas internas de la Catedral con una galería de evangelistas forjados en barro y recubiertos con dorado". Salvador Arribas, "orfebre que colaboró con las talladuras del tabernáculo del Altar Mayor". Por su parte, Guillermo Larrazábal diseñó y elaboró la mayor parte de los vitrales, mientras otros se pedían a Bélgica y Alemania.

Los tres europeos nombrados en el anterior párrafo "trabajaban asociados en su producción industrial dirigidos por el gerente doctor Francisco Alvarez González (en ese entonces Decano de la desaparecida ya Facultad de Filosofía de la Universidad de Cuenca); se identificaba tal empresa como ALMA".
El tallado del principal elemento decorativo interior de la Catedral -el Baldaquino-, se trabaja cuidadosamente en madera,  por el religioso salesiano José Gazzoli, quien se inspira, en parte, en el baldaquino barroco de la Basílica de San Pedro de Roma, obra del famoso escultor y arquitecto Juan Lorenzo Bernini, aunque Gazzoli incorpora elementos estilísticos de otras escuelas. Cuatro sobrias y sólidas bases de mármol, de factura renacentista sostienen igual número de columnas talladas al estilo barroco con sus capiteles corintios. Luego viene el domo o cúpula del baldaquino con elementos renacentistas y platerescos. Desde el borde superior y más amplio del domo se inicia el remate: con dos ángeles victoriosos a los costados y el símbolo de la cruz, al centro, en la cúspide.

En el segundo lustro de la década de los cincuenta, y a inicips de los sesenta: las paredes interiores, las grandes pilastras que sostienen las tres naves, las numerosas columnas adosadas con sus capiteles corintios, los arcos grandes y  medianos, las cornisas y nervaduras; en una palabra, todos los elementos estructurales y ornamentales del interior, iban apareciendo finalmente terminados. Asimismo se colocaban los altares laterales tallados en mármol, obra de los artistas Eloy Campos, César Quishpe y Pangol. a su turno se colocaban los vitrales, mientras los pisos eran revestidos con mármoles italianos y de algunas minas de la región de Cuenca.

Para el dorado del baldaquino se había contratado, en 1958, a dos técnicos quiteños. Mientras tanto, el maestro "Luis Chicaiza aprendió de éstos la manera de bruñir y aplicar el dorado y posteriormente, él solo decoró los capiteles y demás adornos de todo el tempo" (CArpio, 1977)

Mientras tanto, también en el exterior se hanían realizado los terminados previstos para la fachada que mira al Parque Calderón o a la Catedral Vieja. En ella, como elemento estilístico destacado, el maestro Eloy Campos Garcés trabajó el elegante rosetón. Debajo de éste se colocó el grupo escultórico que representa a Cristo con la Eucaristía en sus manos, y a dos ángeles a los lados en actitud de adoración.

Las tres puertas de la fachada, las cuales dan al portal, fueron ejecutadas por Daniel Elías Palacios. En tanto que las portadas eran disñadas por Eloy Campos y se ornamentaban bajo su dirección. La maciza puerta central es de estilo renacentista. Sobre ella se disponen anillos concéntricos de estilo románico; a cada uno de sus costados, se ha colocado seis columnas adosadas, cubiertas de mármol y con su fuste liso; los capiteles están decorados con los bustos de los doce apóstoles y con sus racimos de uva (elemento simbólico este último, muy frecuente en el decorado tanto interior como exterior del templo). La portada del lado sur, es decir la que da a la calle Sucre, es algo más sobria. Sobre ella están una elegante ventana bífora y un rosetón similar al de la fachada principal.

En la singular e imponente cubierta, las torrecillas de las medias naranjas y las tres magníficas cúpulas grandes se habían cubierto con azulejos importados de Checoslovaquia.

Desde 1952, la economía -para el adelantado de los numerosos y caros trabajos de obra fina y decorados- había sido manejada, y luego administrada, por Manuel de Jesús Serrano Abad. Nuevas limosnas y donativos (además de pequeñas ayudas de los gobiernos de turno), como la participación en los diezmos, colectas especiales, el producto de las cotizadas bóvedas y nichos de la cripta, otras generosas contribuciones voluntarias -esta vez también de personas "nobles y ricas" de la ciudad- permitieron la feliz culminación del singular y representativo monumento religioso de Cuenca de los Andes.

Así se llegó a 1967. Desde el mes de enero se intensificaron las misiones y otros preparativos religiosos para la consagración oficial de la Catedral arquidiocesana. El Arzobispo Serrano Abad contrató personalmente, en España, el "Cristo Moreno" para el altar mayor y, en Italia, la gran estatua de bronce de Santa Ana, destinada a la parte superior y central de la fachada. La ciudad de Cuenca -que en 1967 se acercaba a los 70.000 habitantes- se disponía a inaugurar el mayor y más significativo monumento arquitectónico de su historia.

El 28 de Mayo de 1967, a los 82 años del comienzo de los cimientos tuvo lugar la solemne ceremonia de la "Consagración" de la Catedral de la Inmaculada. También en este día y los siguientes se realizó, con gran pompa y solemnidad, el IV Congreso Eucarístico Nacional. Por la ciudad de Cuenca, presidían las ceremonias: el arzobispo Serrano Abad y el alcalde Ricardo Muñoz Chávez. Entre los invitados especiales se destacaban: el Nuncio Apostólico o Embajador del Vaticano en Quito, el cardenal Julio Doepfner "Delegado Pontificio", el presidente Otto Arosemena y los obispos del Ecuador. 
(Nota: Para el siglo XX, nos hemos inspirado principal, aunque no exclusivamente, en la monografía inédita de Mercedes Carpio Mogrovejo, 1977)

LA NUEVA CATEDRAL DE CUENCA: RESEÑA HISTÓRICA.

LOS INICIOS (s. XIX):


Al crearse la Diócesis de Cuenca, el primer obispo, José Carrión y Marfil (1787-1798), insistió en su idea -utópica por falta de recursos y de apoyo-, de construir una gran catedral, "como la de Málaga" decía el prelado. Pasado algún tiempo, el proyecto de contar con un edificio digno de ser "la iglesia madre" de los templos de la diócesis, dio un paso importante cuando, en 1874, el obispo Remigio Esteves de Toral obtuvo del Papa Pío IX, la aprobación para que se levante un templo destinado, exclusivamente a Catedral. Además en Cuenca se necesitaba un edificio distinto al de la colonial "Iglesia Mayor", la cual, desde la creación del obispado, tenía la doble función (con frecuentes dificultades) de Catedral y de Parroquia del Sagrario.


En enero de 1885, Miguel León Garrido (1824-1900) fue consagrado como obispo sucesor de Monseñor Remigio Esteves de Toral, fallecido el año anterior. La decisión del nuevo prelado de comenzar la construcción de la catedral se concretó desde septiembre del mismo año de 1885, con el diseño y el inicio de la excavación de los cimientos que requería el colosal templo deseado por "el obispo de la sublime locura", quien quería para Cuenca, una catedral "tan grande como mi fe" (Rivera, 2001).

Mientras tanto, la elaboración de los planos se había encargado al Hermano Juan. Sobre el comienzo de los cimientos y la posterior elaboración de los planos definitivos, el religioso redentorista escribía a su hermano Crisóstomo, en enero de 1886: "Este enorme edificio, el cual ha de constituir un monumento a nuestra época, se empezó a construir hace cuatro meses.
Actualmente nos encontramos en plena obra, asentando los cimientos y la capilla subterránea. Estoy ocupado trazando los planos, los cuales probablemente tarde un año en acabar, porque la ejecución de semejante edificio, para tener todos los detalles, hace falta dibujar un libro entero"...

En diciembre de 1886, el obispo León presidió la solemne bendición y colocación de la "primera piedra". Para entonces continuaba, aunque con ritmo lento, el trabajo de la apertura de los cimientos. El problema principal a resolver fue el desalojo de las aguas.Para ello, debió abrirse profundas zanjas y un "gran canal" que iba a desembocar en el río Tomebamba.

La elaboración de los planos definitivos (es decir de los aceptados por el obispo Miguel León), requirió paciencia y tiempo. Así pues, solamente en el mes de febrero de 1888, se firmó -entre el Obispo y su Cabildo Eclesiástico, por una parte, y la Comunidad Redentorista, por otra-"el acta"-
 para "el levantamiento de los planos a los cuales se ha de sujetar la fábrica de la Catedral". En la cláusula cuarta se especificaba que "el ejecutor de los planos no debe ser otro que el Hermano Juan".

En la cláusula quinta se decía: "El Venerable Capítulo por su parte, se obliga a remunerar a la Comunidad de Redentoristas por los trabajos antedichos, con la cantidad de quinientos pesos sencillos por año que se pagarán por mensualidades iguales desde el 12 de septiembre del año de 1885.... ". En este contrato se precisaba también, que "el Hermano Juan o cualquier otro arquitecto que le subrogue por ausencia o muerte, se encargará de dirigir la ejecución de los planos, visitando los trabajos una vez por semana y las más veces que juzgue necesario hacerlo ....".

Obsérvese que de la cita tomada de la cláusula quinta se confirma -como hemos anotado antes- que las primeras obras del monumental edificio religioso habían comenzado en septiembre de 1885.

Hasta el año de la muerte del Hermano Juan (enero de 1899), los difíciles trabajos de cimentación, y "las murallas de la cripta", avanzaban con un ritmo aceptable, a pesar de los limitados recursos económicos y los escasos medios técnicos. En cuanto a los primeros, provenían de aportes del obispo, del 10% de la renta de los canónigos (de 1885 a 1890), de participación en diezmos y censos (intereses de dinero prestado por la Iglesia), de las limosnas de los fieles, y de aportes de benefactores.

Además, entre 1890 y 1898, se recibió una pequeña contribución del gobierno central, de aproximadamente 2.600 pesos anuales. (Obsérvese que aunque la moneda oficial era el sucre, se seguía contratando en pesos).
En cuanto a la mano de obra no escaseada. Para el acarreo de los fuertes volúmenes de materiales necesarios para los cimientos (piedra del río, arena, cal; en esa época no se utilizaba cemento), se realizaban las consabidas mingas. En éstas, participaban también hombres, mujeres  y niños de la ciudad.

Desde 1889, la pugna entre el obispo León Garrido y los Canónigos, principalmente por motivos económicos (entre ellos por haberse negado éstos a continuar aportando el 10% de sus canonjías para la fábrica de la Catedral)., se iba agravando hasta que, en septiembre de 1890, el virtuoso y reformista prelado fue "suspendido" por Roma en la administración de su diócesis. No obstante, el largo y difícil trabajo de la cimentación continuó en la última década del siglo XIX, con el "Administrador Apostólico", canónigo Benigno Palacios Correa,

Por su parte, el Hermano Juan debió emplearse a fondo en el control de la calidad de los profundos cimientos y de los muros de la cripta. Además, al escasear los recursos técnicos que requería la gran edificación, el autodidacta constructor debió, por lo menos en dos ocasiones conocidas, realizar pedidos de materiales y herramientas que debían ser traídos de Europa. De las gestiones de compra y embarco se encargó el ferviente católico y dinámico empresario Carlos Ordoñez Lazo.

Al fallecer Juan Bautista Stiehle (1899) los sólidos cimientos -de piedra, cal y arena-, así como la cripta, estaban terminados, y empezaban a aparecer los muros. Para la continuación del voluminoso y singular edificio religioso -de ladrillo o barro cocido cuencano- quedaban ocho artísticos y detallados planos. Estos son, actualmente, preciado patrimonio de la Curia de Cuenca. En el mes de abril del último año del siglo XIX (1900), fallecía también el depuesto obispo Miguel León, gestor inicial de la mayor obra arquitectónica monumental de Cuenca. 

Desde 1890 hasta su muerte el perseguido obispo Miguel León, no había podido intervenir en el adelanto de la obra por él iniciada. "El sacerdote ejemplar, el teólogo profundo, el obispo apostólico y santo", " ....porque se declaró enemigo de la simonía y de la superstición, de la opulencia sacerdotal y de la codicia desenfrenada de los frailes y los curas; porque condenó los extravíos religiosos de las muchedumbres, sus idolátricas fiestas y sus desbordamientos de fanatismo, sus falsas creencias y prácticas propias de paganos... en una palabra, porque quiso que el sacerdocio y el culto tornaran a ser dignos de la religión de Jesús", murió en el desprecio y en el abandono de la mayor parte del claro y del fanatizado pueblo católico. "El gobierno radical de Alfaro tuvo que erogar aun los gastos funerales de tan eximio perseguido, de mártir tan digno de veneración en la República; mientras el Capítulo Catedral le negaba hasta los postreros honores que el rito católico prescribe para la muerte de los obispos....".

     "La posteridad bendecirá la locura del Obispo León; y maldecirá a los fariseos que lo martirizaron a causa de sus eximias virtudes y de su empeño en depurar y enaltecer a su rebaño". "!Quién nos diera tener varios obispos locos, con la bienhechora y santa demencia del sabio sacerdote LEÓN!". (José Peralta, en "Tipos de mi Tierra").



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MÁXIMAS, SENTENCIAS Y PENSAMIENTOS


{A}


Abogado.- La superioridad de talentos de un abogado, o de un general del ejército, no consiste en que éste gane todas las batallas y aquél todos los pleitos; sino en que cada uno sepa desistir oportunamente de lo que no pueda ganar.

Abundancia.- La abundancia de víveres prueba escasez de dinero; así la multitud de leyes es signo de poca libertad.

Aduladores.- Los aduladores y pretendientes son como los pordioseros, que no miran la virtud o los vicios de las personas, sino la posibilidad de éstas para dar algo.

Ambición.- La democracia es la infancia de la ambición; la aristocracia la vejez.
Bienaventurados los ambiciosos, porque de ellos es el reino de este mundo.

Amistad.- Tener amistad con todos no es posible ni conveniente; pero amar a todos es posible y necesario.
                 La amistad es un género que cuesta muy caro. El que no tiene amigos se expone a perecer, y el que los tiene, a ver desengaños. En el comercio de este mundo no se compra el consuelo sino como una mercadería preciosa de un país pestífero.
        La amistad es como la hermosura, que varía según el tiempo, y al fin se acaba.
La amistad es una planta que se marchita sin el riego de los regalos.

Amigo.- Conviene que tu amigo sea algunas veces amargo; porque, si siempre fuera dulce, tal vez te lo comerías todo.

Amor paterno.- Por más que ames a tus padres, nunca llegarás a exceder su amor. Los padres comúnmente pecan por exceso, y los hijos por defecto. El amor es una atracción: la fuerza atractiva está en los padres. Si te emancipas de ellos, no por eso se acaban tus relaciones. Ve un árbol, y observarás que las hojas y frutos se desprenden y caen al pie del tronco que los produjo, para fecundarlo y producir arbolillo a su presencia. Casi toda la naturaleza presenta fenómenos semejantes.

Amor a la patria.- El filósofo ama a su patria, y quiere verla en un estado de perfección; el ciudadano la ama, aunque sea imperfecta, porque es su patria. El uno es un adulto, que se avergüenza de las imperfecciones de su madre, y el otro es un niño que se complace con ella según las impresiones de la naturaleza. Véase por qué hay más patriotismo en el ciudadano que en el filósofo. 
¿Y qué es un ciudadano? Es un hombre que mira su patria como el mejor punto del universo. Un hombre que morirá por ella, son el fanatismo de Catón y la imprudencia de Pompeyo.

Amor propio.- El amor propio es el fénix de los vicios: vive mucho tiempo, y cuando muere renace de sus propias cenizas.
El amor propio es un veneno como todos los demás: útil en algunos casos.
Manos daño te causará tocar un avispero, que el amor propio de los hombres.

Anarquía.- Siendo la anarquía la tiranía de muchos, es preferible un tirano que sofoque aquélla, y hasta cierto punto, es digno de elogio.

Apologista.- Si quieres ser un buen apologista de la religión, basta que leas dos obras: De Civitate Dei, de San Agustín, y la Apología de Tertuliano. Y si quieres ser incrédulo, no leas nada. La religión es positiva; la incredulidad negativa. Es la mayor necedad trabajar para ser incrédulo, pudiendo serlo sin trabajo alguno.

Aristocracia.- La aristocracia es a la democracia lo que la tierra al aire. La primera firme, por su naturaleza, y la segunda movible. Ambas se tocan, y ambas son elementos de la sociedad política. Una pura democracia o una pura aristocracia, serían vicios, así como sería una necedad, según la presente providencia, querer que viva el hombre en la tierra sola, sin aire, o en el aire solo, sin la tierra.

Aritmético.- El mejor aritmético es el que sabe sumar y multiplicar sus faltas, restar y dividir las ajenas.

Artes.- ¿Cuál fue el primero que introdujo la maldita distinción de artes liberales y mecánicas, y retrajo de éstas una infinidad de brazos? El diablo, que es el autor de la ociosidad.

Ateísta.- Los ateístas niegan la existencia de Dios y hablan bien de la virtud; pero la virtud sin Dios, es nada. Para ser consiguientes deben negar también la existencia de la virtud. Y como el ser consiguiente es ejercer alguna virtud, se sigue de los mismos errores de los ateístas la demostración de la virtud y la necesidad del Autor de ella.

Autoridad del Papa.- El Capitolio y el Senado no podían subsistir con el Vaticano y el Conclave; y querer resucitar ahora el Capitolio sobre las ruinas del Vaticano es uno de los delirios de nuestro siglo.
Hubo un Tito, destinado para la destrucción del mejor templo de su siglo; y no habrá jamás otro Tito para destruir el templo de todos los siglos.
César-Sumo Pontífice era común entre los antiguos romanos; los modernos no quieren César-Papa, porque son italianos.
    La incompatibilidad del dominio temporal con el sumo pontificado, es más bien doctrina protestante, que católica.
Lo superfluo es cosa muy necesaria, ha dicho un grande ingenio. Si el dominio temporal es superfluo
para el Papa, es necesario sostener el Cristianismo.
A la iglesia toca decidir si el gobierno temporal es incompatible con el Papado; y ni la escritura ni la tradición suministran pruebas negativas.

El texto: Regnum meum non est de hoc mundo, es semejante a estotro: "El Hijo del hombre no tiene donde reclinar su cabeza" (1).
Véanse las conclusiones: _Jesucristo dijo: Mi reino no es de este mundo; luego el Papa no puede tener autoridad temporal . El Hijo del hombre no tiene dónde reclinar su cabeza; luego el Papa no puede tener ni una casa, ni un lecho, ni una almohada en que reclinar su cabeza. Esto ¿no es risible?
      Se dice: Los primeros Papas no tuvieron autoridad temporal. Esto, lejos de favorecer a los contrarios, prueba la necesidad de la autoridad temporal. Los primeros Pontífices fueron todos mártires; y no habrían sido tales, si hubiesen sido soberanos independientes. El martirio es un don de Dios, y nosotros no debemos exponer a los hombres a una prueba semejante.
Si todos los soberanos fuesen católicos y todos los fieles sumisos, el jefe universal de la iglesia podría estar entre ellos como un padre entre hijos virtuosos. Pero, si algunos de éstos son rebeldes, es menester que el padre tenga otro género de vida para ponerse a cubierto y conservar su persona y carácter.

fvs

ADVERTENCIA:


(1) Vulpes foveas habent, et volucres coeli nidos: filius autem hominis non habet ubi caput reclinet. (Math. VIII, 20.-Luc. IX, 58)


domingo, 1 de septiembre de 2019

OBSERVACIONES SOBRE EL CLIMA DE CUENCA




Por clima entienden los geógrafos el grado de latitud de un país; pero como éste se manifiesta frío ó cálido, según los diversos grados de latitud, de aquí la palabra clima ha venido á ser sinónima de temperatura del aire, aunque la de un lugar no esté arreglada á su grado de latitud. <Una multitud de hechos, dice un autor, prueba, al contrario, que ella es modificada y aun desnaturalizada por diversas circunstancias del suelo, tales como su superficie árida ó acuosa, desnuda ó cubierta de plantas, su elevación ó su abatimiento sobre el nivel del mar, su exposición á tal ó cual aspecto del cielo, en fin, sobre todo, por la especie y cualidad de las corrientes del aire, es decir, de los vientos que recorren esta superficie; de donde se sigue que el suelo viene á ser un elemento constitutivo de la temperatura, y por consiguiente del clima, tal como se le entiende>.

Nosotros, al presente, nos contraemos á hablar  del clima de Cuenca, con respecto á las variaciones que producen las corrientes dominantes de su atmosfera y, por consiguiente, de los grados de calor y frio que se experimentan en el curso del año.

Dos son los vientos principales que alteran nuestra atmosfera: El Nordeste y el Sudoeste. El primero comienza á soplar desde mediados de Junio hasta Septiembre, y a veces hasta fines de Octubre, según su mayor ó menor rapidez, y también conforme al tiempo en que dió principio su curso, esto es, tarde ó temprano. Si el viento de que vamos hablando comienza en los primeros días de Junio y sopla con mucha violencia en Julio y Agosto, su acción es casi nula á mediados de Septiembre. Pero si durante los meses de Julio y Agosto fué remisa su corriente, se acelera en los siguientes hasta Octubre y Noviembre. Los labradores deben atender este fenómeno sencillo, pero de suma importancia para no aventurar las siembras; pues de la mayor ó menor acción del viento Nordeste en los meses de Julio y Agosto, depende la venida tardía ó temprana de las lluvias, como diremos luego.

Nuestra atmósfera padece una alteración sensiblemente nociva en los meses de Junio, Julio y Agosto, porque en este periodo no se respira sino un aire seco que sopla de la parte de Nordeste. Este fenómeno proviene, según lo explican algunos físicos, de que todos los vapores que arroja el Atlántico se depositan en la cadena de los Andes, que es el punto común por donde vienen á chocar todos los alisios de la parte del Este y de sus puntos contiguos. Pero lo más natural parece que estos vientos, pasando por los países cálidos y llenos de bosques impenetrables de las Amazonas, se impregnan de una multitud de gases morbíficos cuya acción es sensiblemente nociva en territorios diametralmente opuestos por su temperatura. Sea lo que fuere, lo cierto es que en los meses de Julio y Agosto se experimenta una sequedad por razón de que la mencionada corriente de aire impide el curso del Sudeste que nos trae los vapores del Pacífico, á los cuales atribuímos las lluvias que desde Septiembre empiezan á humedecer nuestro suelo. Cuando la acción del Nordeste ha sido muy temprana y muy violenta, es preciso que su duración no sea muy larga, pues la atmósfera comprimida hacia la parte opuesta, es decir hacia el Sudeste, debe hacer prontamente su reacción y contener el curso de su contrario. De aquí resulta que las lluvias aparecen en nuestro horizonte, á proporción de la mayor ó menor rapidez del Nordeste. Cualquiera, con una pequeña atención, verá este fenómeno verificado según la indicación que hacemos. Comunmente los labradores esperan lluvias por los meses de Septiembre y Octubre; pero esto no puede suceder con uniformidad sino en caso de que en Julio y Agosto hubiese sido muy violento el Nordeste, porque entonces la corriente opuesta ejercerá su elasticidad prontamente y arrojará los vapores contenidos en el espacio de dos ó tres meses. Con sólo observar esto, no se adelantarían las siembras; se esperaría el tiempo oportuno en que, según los movimientos de nuestra atmósfera, puede llover ó no; y en una palabra, no habría año estéril, como comunmente suele decirse, á pesar de que la naturaleza próvida no quiere negarnos sus beneficios, sino que los estudiemos.
De lo dicho hasta aquí se infiere que se puede prever si el año será lluvioso, si habrá tempestades, rayos, truenos, etc. Si en los meses de Julio y Agosto ha sido remiso el viento, las lluvias en los posteriores serán pocas ó ninguna; por consiguiente, la atmosfera debe estar seca o cargada de fluído eléctrico. Los físicos convienen en que el calórico se absorbe y se neutraliza por el agua reducida en vapores y que entonces no desarrolla sus propiedades naturales. Cuando, al contrario, el aire es muy seco y frío, la materia ígnea, que no halla con que combinarse, sobreabunda y manifiesta su presencia donde le permiten sus leyes.

El calor de nuestra atmósfera no varía tanto como en otros lugares, y por consiguiente no se experimenta esta mutación súbita y violenta que produce funestos efectos en la economía animal. Ni el calor ni el frío son excesivos; pues apenas el termómetro de Reaumur, colocado en la sombra, de 7 grados de calor (48º de Fahrenheit) en el mes de Diciembre, que es el tiempo en que se experimenta el máximum. Expuesto el termómetro á un sol muy ardiente, en este mismo mes, da 10 grados y á veces hasta 11 (*). El frío no excede de 2 grados, aun en la estación de los hielos (heladas) (**).
Comunmente se observa que en los equinoccios es menor el calor que los solsticios, sin embargo de que la latitud de Cuenca es de 2º, 47´,10” hacia el Sur. Hemos visto algunas aplicaciones sobre este fenómeno que se experimenta en otros lugares; pero si hemos de decir verdad, son tan aventuradas como todas las que se hacen de efectos que tienen muchas causas complicadísimas. A nosotros nos parece que la mayor ó menor intensidad de calor proviene de la mayor ó menor densidad de la atmósfera; porque es visto que el calórico de un cuerpo está en proporción con su densidad. Cuando el sol pasa por nuestro zenit, será su efecto en razón inversa, porque los rayos directos deben enrarecer la atmósfera; por consiguiente, es preciso que sea menor el calor que cuando se halla en el trópico de Capricornio, en cuya estación nuestra atmósfera, cargada de vapores, no puede tener un agente que los disipe, sino que los caliente y haga sensible su influjo. Tal vez hay otras causas que modifican esta acción para presentarla de una manera inversa. Entienda esto quien pudiese entenderlo.
Se ha observado que en los meses de Julio y Agosto abundan catarros, fluxiones, etc.; y á veces fiebres pútridas muy peligrosas á aquellos que tienen los humores más ó menos corrompidos. Volney, en su viaje de Egipto y Siria, atribuye las fluxiones y la oftalmía que se experimentan en aquellos países, á la corrupción de humores, tanto por la malignidad del aire, como por los alimentos groseros. ¡Qué excelente sería el método purgante para los habitantes del Cairo y de la Siria! ¿Y por qué entre nosotros no se debe preferir el método indicado, cuando tenemos una experiencia continua de su buen éxito? También los baños templados surten muy buen efecto; pues hacen correr los humores y los preservan de su corrupción.
Cuando hablamos de purgantes, quisiéramos que se prefiriese el de Leroy, por ser el único capaz de curar radicalmente, digan lo que quieran sus adversarios. En la medicina y en la física no valen autoridades y raciocinios: la experiencia es el único apoyo de estas facultades. El antiguo y nuevo continente son testigos de los milagros de Leroy; y la naturaleza, cansada de maltratar á sus hijos porque no le han entendido sus intérpretes, se han valido del órgano de un hombre, á quien le ha inspirado un nuevo idioma, y le ha hecho explicar el arcano de la salud y de la vida.

FVS

*: A medio día.
**: A las seis de la mañana, que es la hora del mayor frío.

jueves, 29 de agosto de 2019

DECRETO DE LA ESCOBA


NOS, La Escoba, camarera mayor de los Papas, de los Emperadores, de los Reyes y de todos los grandes y pequeños de la tierra, etc., etc.       – Considerando que es de nuestra obligación barrer el mundo de toda inmundicia física, moral y política, por cuanto Dios nos crió para este objeto desde el momento en que Eva comió la manzana y ensució el mundo; y considerando también:

1.    Que aunque nos propusimos barrer a todos los tontos, conviene conservar algunos , por ser unos animales muy útiles en la sociedad, haciéndolos servir según las necesidades y capacidad de ellos;
2.    Que habiendo muchos libros, cuya utilidad con f casi nadie la percibe;
3.    Que todo el mundo se halla con el scribendi cacoethes de Juvenal, o prurito de escribir; por el cual han de publicar una necrología o negrología;
4.    Que todos quieren reformar y no ser reformados;

Hemos venido en decretar, y decretamos lo siguiente

Art. 1º. Algunos tontos podrán libremente escribir contra el diezmo, porque siendo su abolición un perjuicio notable al Estado, que participa de una porción considerable, sólo pueden atacar la renta decimal los tontos y bisoños en materia de hacienda. . Así que, tales enemigos pueden divertirnos, y no causar perjuicio alguno.
Art. 2º. Se conservarán en las poesías del Dr. J.J. Olmedo las epístolas de Alejandro Pope, traducidas del inglés en verso castellano por dicho Doctor, por cuanto nos gusta el deísmo de Pope. También en la obra intitulada: Lecciones de Política en Lecciones de impolítica. Igualmente ordenamos que los que padecieren de insomnios lean la obra del Dr. Francisco de Paula Gil Vigil, por ser un excelente soporífero; cuidando, sí, de no leer más que tres o cuatro hojas para conciliar el sueño; porque, de otra suerte, el exceso de este narcótico causaría la pérdida de la vida.
Art. 3º. Todo el que perdiere su padre, madre, hijos, parientes, amigos, sirvientes, etc., etc., está obligado, dentro del término perentorio de veinticuatro o treinta horas, a escribir un elogio de los finados. En él habrá hipótesis, mentiras, y un estilo hinchado.  
(...)





*** LA ESCOBA: periodico que redactó el P. Solano de 1854 a 1858 (N. de los EE).

jueves, 15 de agosto de 2019

OBRAS ESCOGIDAS


Primer Viaje a Loja
PRELIMINAR.
<Desgraciado el europeo, dice Mistress Trollope, que viaja a la Ameríca sin conocimientos botánicos>. En efecto, parece que esta parte de la Historia natural ha presentado á cualquier viajero casi todos los objetos de utilidad y de deleite en todas las partes del antiguo continente. Pero la América, en sus bosques, tiene riquezas que están todavía ocultas á las investigaciones de los sabios.
El zoologista no siempre encuentra animales; y para tenerlos á mano ha menester muchos desvelos y molestias. El mineralogista necesita de la geología y de la química para perfeccionar su ciencia; y aun con todo esto los minerales no se presentan á su vista con frecuencia. Pero el botánico no hay paso que dé sin hallar nuevos objetos de placer. Si del hondo valle sube a la eminencia de los Andes, recorre una escala geográfica que le presenta variedades de plantas análogas á la diversa temperatura que va experimentando; por manera que dentro de tres ó cuatro horas ha observado más vegetales que los que podría el viajero europeo haber visto en muchos meses en su curso del Mediodía al Norte de Europa.
El botánico contempla la naturaleza en el punto de vista más importante: esta naturaleza que, según la expresión de un sabio, ha colocado su trono en el campo para que, observándola en su palacio, tengamos la ventaja de adquirir la salud, que no se halla en los palacios de los reyes. Todo llama la atención del botánico: una flor, una hoja, una nueva familia, un nuevo género, una especie… la naturaleza le rodea por todas partes. Algunas herbáceas bajo sus pies; las matas y los arbustos á sus lados, y los arboles sobre su cabeza. Engolfado en este mar de delicias, camina sin sentir los rigores del calor y del frío.
El sistema sexual de Linneo es en botánica lo que el de Copérnico en astronomía; esto es, que las apariencias bien se pueden tomar por realidades hasta que aparezca otro sistema mejor. Las objeciones contra el sistema linneano son débiles, y en el día están todas satisfechas. La mayor, que consistía en la fecundidad de las semillas de las plantas hembras sin el concurso de las flores machos, es nula; porque casi no hay planta, de la clase diecia, que accidentalmente no produzca alguna flor macho. Por ejemplo, yo he observado en la PAPAYA que las plantas hembras tiene algunas veces flores hermafroditas; y otras, unisexuales; con esta diferencia, que las hermafroditas son de la clase dodecandria; y las flores machos son de la decandria, como vemos siempre en los pies que llevan estas flores. En suma, no es posible explicar de otro modo que por una generación esas inclinaciones de los órganos reproductores de las plantas. Unas veces las anteras se inclinan á los estigmas; otras, los estigmas á las anteras: éstas derraman el polen; aquellos lo reciben, se retiran y perecen. En la floración de las umbelíferas y de otras plantas que tienen muchas flores reunidas, se observa al mismo tiempo una variedad de fenómenos muy curiosos. La tristeza después del coito, según la observación de Aristóteles, no sólo se verifica en los animales, sino también en las plantas. El cáliz, los pétalos y todo lo que servía para cubrir y conservar los órganos de la generación, se marchitan y desaparecen poco á poco á medida que éstos han ejecutado la grande obra de la naturaleza. La flor se destruye y al ovario le sucede un fruto, como en el animal, después de la generación, un embrión, un feto. Todo esto encanta al que sigue la marcha de la naturaleza y el poder y sabiduría del Criador.
Si del placer que proporciona la botánica pasamos á su utilidad, ¡qué cosas tan admirables no encierra esta ciencia! sin botánica no hay medicina; sin botánica muchas artes estarían olvidadas; ó ignoradas, ó en su infancia. Yo atribuyo la superioridad de los modernos sobre los antiguos, en las artes, á los progresos de la botánica.
Pero no solamente es deleitable y útil la filología (+fitografía) ó botánica á los hombres en general, sino que, en cierto modo, es necesaria á los eclesiásticos para la inteligencia de los vegetales bíblicos. Cualquiera que lea la obra del célebre inglés Guillermo Carpenter intitulada: Historia natural de la Escritura ó Exposición descriptiva de la geología, botánica y zoología de la Biblia, quedará convencido de esta verdad. Además, un cura, por ejemplo, sería útil á sí mismo, á sus feligreses y á todos sus semejantes si con algunas nociones botánicas, tomase posesión de su beneficio rural. Allí podría estudiar las virtudes (**) de las plantas con la comodidad, que no la tiene un viajero ó un sabio en su gabinete. Un cura de montañas, sobre todo, ¿qué descubrimientos tan útiles no haría en los bosques, que se hallan todavía vírgenes, y los transmitiría á la posteridad?
Para todo esto es preciso amor á la botánica y poseer los elementos de esta ciencia.
Entre nosotros la Historia natural se halla tan abandonada, que parece no la necesitamos, ó que solamente deben emprenderla los ociosos, ó los que no han nacido para mandar y obtener empleos. ¡Qué desgracia! Con el objeto, pues, de estimular á mis compatriotas á tan útil estudio, he querido publicar los ligeros apuntes que he hecho durante mi viaje a Loja.
Muchos me dirán que no tengo bastante autoridad para dar nombres científicos á algunas plantas. Esta objeción la hicieron a Linneo y á otros: ella no merece contestación. Sea lo que fuere, en materia de Historia natural, siempre hay algo que leer con agrado, aunque la obra padezca algunas objeciones, tal vez fundadas.

OBJETO DE MI VIAJE

Este fue el deseo de hacer algunas observaciones sobre la cascarilla (1) sobre el monte Uritosinga, tan afamado por las especies de quinos que produce. No me fue posible pasar inmediatamente a dicho monte, por estar la ciudad de Loja en el preparativo de celebrar el Jubileo que el actual Pontífice concedió a la iglesia universal, con el implorar la misericordia del Señor, en medio de tantas calamidades públicas. Me contraje, pues, a dar ejercicios espirituales, y tuve el placer de observar un movimiento cristiano casi general. El pueblo de Loja es muy religioso y muchas personas de la clase elevada, principalmente las mujeres, llevan una vida edificante. El cura de la matriz de Loja, eclesiástico ejemplar, y los Padres de Santo Domingo, cuya iglesia es el asilo de la devoción, fomentan piedad en unión de los demás beneméritos sacerdotes.
Por distraerme algo de las fatigas del púlpito y del confesionario, leía a veces algunas obras que hallaba por casualidad.
Luego que respiré un poco de mis fatigas, traté de hacer algunas herborizaciones. Con este objeto me dirigí al citado monte, pasando por los valles de Malacatos y Piscobamba. Yo quisiera tener el genio de Mr. de Chateubriand, admirable en sus descripciones y pinturas, para expresar la sensación que produjo en mí la visita de aquellos valles. El ambiente perfumado con las flores de los naranjos, de los chirimoyos, y de los fayques; el canto armonioso de tantos pájaros en medio del follaje de los árboles, y el aire moderadamente caloroso, parece que daban un nuevo ser a mi vida. Un verjel de ocho o nueve leguas, siempre ameno, siempre rodeado de ríos bastante caudalosos, me presentaban la idea, aunque débil, del delicioso huerto de Edén, donde respiraba la inocencia, y donde murió para no resucitar jamás. Nunca se borrará de mi imaginación tan bellos espectáculo, y diera lo más caro de mi vida para que en mí volviese a renovarse. Pero !que infeliz condición la del hombre¡ Jamás logrará la dicha que en él se renueve la primera sensación del placer.
Volviendo a tomar el hilo de mi narración, digo que no me fue posible ir al monte mencionado: la distancia y la estación lluviosa me embarazaron. Mas no fue inútil mi viaje; porque mi apreciable amigo, el Sr. José Miguel Carrión (2), que tomó un vivo interés en mis observaciones, me prometió enviar peritos que trajesen del monte cuantas especies de quinos se encontrasen; y en efecto, así se verificó. Me trajeron, pues, siete hacecillos, que constaban de cortezas, hojas y frutos. Para hablar con algún método acerca de esto, y de otros particulares relativos a mis observaciones, trataré primeramente de los vegetales, después de los minerales, y últimamente de los animales con arreglo al orden conque se me presentaron, poco más o menos.


F.V.S.






(continuará …)




(1) Hablando botánicamente la cascarilla es distinta de la quina. Esta corteza es de los quinos que pertenecen a la clase pentandria monoginia de Linneo y la cascarilla, aunque sea un equivalente de la quina en el tratamiento de las fiebres intermitentes, pertenece a la clase mocenia monadelfia, y al género de los crotones: crotón cascarilla. Así, pues, usaré el término de quina, para la corteza, y del quino, para el árbol.
(2) Este recomendable joven ha sido víctima de innumerables disgustos por haber sido gobernador de Loja, verificando en su persona aquella sentencia de Pitágoras: “Ciudadano, si te hacen gobernador de una ciudad pequeña, prepara tu mula y tu maleta”; dando a entender que la magistratura es muy peligrosa en los lugares pequeños.
(**), - Digo virtudes, porque lo esencial de la botánica no consiste en contar estambres y pistilos y clasificar según los sistemas que hay sobre la materia. Un indio que sepa distinguir las plantas útiles de las inútiles, las salutíferas de las nocivas, etc., es un verdadero botánico.

domingo, 28 de julio de 2019

LA PRIMERA IMPRENTA ECUATORIANA



DURANTE el coloniaje fue instalada en Ambato la primera máquina impresora; esa máquina que, en cierta forma, hace diariamente el milagro de multiplicar las ideas, para ofrecer a los hombres todo cuanto significa saber.

Fue en el año de 1755, que sobre el lomo de lentas mulas, salvando obstáculos, atravesando montañas, destrozando malezas del trópico, había llegado, tras lento y cansino peregrinar, la maravillosa máquina, cuyos secretos mecánicos eran bien conocidos por el jesuita Bertoldo Schartz.
Efectivamente, fue Schartz el primer impresor que tuvo la Presidencia de Quito, siendo difundido posteriormente su arte al quiteño Raimundo de Salazar, impresor de las *Primicias de Quito”.

De Schartz se desconoce los datos biográficos; sin embargo se cree que tuvo igual suerte que sus hermanos de la Compañía de Jesús; abandonar las tierras de América y buscar en el Viejo Mundo, tal vez en Italia, un albergue, para ver correr sus postreros días del ostracismo, rememorando los jardines floridos, los umbríos huertos y la aldea en trance de ser Villa de Ambato, y en donde quedaba como herencia y buen pronóstico la primera imprenta, de la que el desterrado, en sus iniciales días, sacó las primeras fojas de papel, fragantes a fresca tinta y llenas de pensamientos dedicados a amar y defender la libertad.


BERTOLDO SCHARTZ es el iniciador en propagar las letras; es el forjador del arma mortífera contra la opresión y la ignorancia. Ambato le cuenta entre sus glorias, porque él encendió la tea que irradió luz por medio del papel impreso.