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lunes, 26 de febrero de 2018

Himno del Azuay

Letra por: Sr. Luis Cordero                                                            Música por: Sr. Luis Pauta








CORO



¡Reina hermosa de fuentes y flores,

Cuenca ilustre de galas vestida,

Rebosante de luz y de vida,

Lujo y honra del noble Ecuador!








ESTROFAS



Hoy tus hijos, abejas sociales,
Que el panal del progreso han labrado
Te presentan el fruto logrado
Como prenda y tributo de amor.

De su gloria tu gloria dimana,
Digna Madre de egregios campeones
Y de sabios y santos varones,
Luminares del  patrio esplendor.

Tuyo el bravo La Mar de Ayacucho,
Tuyo el niño en Pichincha inmolado,
Cuyo nombre Bolívar, pasmado,
De Colombia en el pecho grabó.

Aun la vidas ayer destrozadas
Por la ruda segur del impío
(¡Qué justicia te piden, Dios mío!)
Son de niños rivales de Abdón…

Los insignes Solanos, los Cuevas,
Malos, Vásquez, Arízagas, Vélez,
Áureas plumas, helenos cinceles,
Tuyos, Cuenca, tus próceres son.

Bardos hay que, del fresco y undoso
Tomebamba en la fértil orilla,
Cañas rompen y, en flauta sencilla,
Te modulan arpegios de amor.


Artes trazan y Letras adornan,
Paso a paso, tu rumbo a la cumbre.
Cuando el sol de las Ciencias te alumbre,
Subirás con presteza mayor.

Ten por lema VIRTUD y TRABAJO;
Con el sabio el obrero compita;
Todo azuayo a sus hijos repita;
SIN TRABAJO Y VIRTUD, NO HAY HONOR.

Aunque truenen civiles tormentas,
Que ambición insensata desata,
Tú no corras al fiero combate,
No interrumpas la honrosa labor.

Cuando el humo los vientos disipan
En el campo de ruinas aciago,
Libre queda el horrido estrago
Sólo el pueblo que en paz trabajó.

Ten la Fé por imán que te guía,
La Esperanza por ancla segura;
Mira al cielo y trabaja, y procura
Que la dicha… te venga de Dios.

Reina hermosa de fuentes y flores!
Hoy tus hijos gozosos levantan
Su plegaria al Eterno y te cantan:
DESPUÉS DE EL, LA ADORABLE SOÍS VOS!






1904



jueves, 14 de septiembre de 2017

HIMNO NACIONAL DEL ECUADOR






CORO



¡Salve, oh Patria, mil veces! ¡Oh Patria,
Gloria a tí! Ya en tu pecho rebosa
Gozo y paz, y tu frente radiosa
Más que el sol contemplamos lucir.







ESTROFAS


I

Indignados tus hijos del yugo
Que te impuso la ibérica audacia,
De la injusta y horrenda desgracia
Que pesaba fatal sobre tí;
Santa voz a los cielos alzaron,
Voz de noble y sin par juramento,
De vengarte del monstruo sangriento,
De romper ese yugo servil.


¡Salve, oh Patria, mil veces! ¡oh Patria,
Gloria a tí! Ya en tu pecho rebosa
Gozo y paz, y tu frente radiosa
Más que el sol contemplamos lucir.




II


Los primeros, los hijos del suelo
Que el soberbio Pichincha decora
Te aclamaron por siempre Señora
Y vertieron su sangre por tí.
Dios miró y aceptó el holocausto,
Y esa sangre fue el germen fecundo
De otros héroes que atónito el mundo
Vio en su torno a millares surgir.


¡Salve, oh Patria, mil veces! ¡oh Patria,
Gloria a tí! Ya en tu pecho rebosa
Gozo y paz, y tu frente radiosa
Más que el sol contemplamos lucir.




III


De esos héroes al brazo de hierro
Nada tuvo invencible la tierra:
Desde el valle a la altísima sierra,
Se escuchaba el fragor de la lid.
Tras la lid la victoria volaba, 
Libertad tras el triunfo venía,
Y al León invencible se oía
De impotencia y despecho rugir.



¡Salve, oh Patria, mil veces! ¡Oh Patria,
Gloria a tí! Ya en tu pecho rebosa
Gozo y paz, y tu frente radiosa

Más que el sol contemplamos lucir.





IV


Cedió al fin la fiereza española,
Y hoy oh Patria! Tu libe existencia
Es la noble y magnifica herencia 
Que nos dio el heroísmo feliz.
De las manos paternas la hubimos;
Nadie intente arrancárnosla ahora;
Ni nuestra ira excitar vengadora
Quiera, necio o audaz, contra sí.

¡Salve, oh Patria, mil veces! ¡Oh Patria,
Gloria a tí! Ya en tu pecho rebosa
Gozo y paz, y tu frente radiosa
Más que el sol contemplamos lucir.




V


Nadie, ¡oh Patria! Lo intente. Las sombras
De tus héroes gloriosos nos miran,
Y el valor y el orgullo que inspiran 
Son augurios de triunfos por tí.
Venga el hierro y el plomo fulmíneo;
Que a la idea de guerra y venganza
Se despierta la heroica pujanza
Que hizo al cruel español sucumbir.

¡Salve, oh Patria, mil veces! ¡Oh Patria,
Gloria a tí! Ya en tu pecho rebosa
Gozo y paz, y tu frente radiosa
Más que el sol contemplamos lucir.



VI


Y si nuevas cadenas prepara
La injusticia de bárbara suerte,
¡Gran Pichincha! preven tú la muerte 
De la Patria y sus hijos al fin:
Hunde al punto en tus hondas entrañas
Cuanto existe en tu tierra: el tirano
Huelle solo cenizas, y en vano
Busque rastro de ser junto a tí.


¡Salve, oh Patria, mil veces! ¡Oh Patria,
Gloria a tí! Ya en tu pecho rebosa
Gozo y paz, y tu frente radiosa

Más que el sol contemplamos lucir.






* El texto que publicamos, es el escrito por Mera en 1865. Desde el 23 de noviembre de 1948 por decreto del Congreso de la República, es el Himno Nacional ecuatoriano y su texto se declara intangible.



Letra por: Juan León Mera  - Música por: Antonio Neumane

lunes, 10 de octubre de 2016

LAS BRUJAS


María Rosa Crespo




...

Hace muchos años, cuando no existía la luz eléctrica, las brujas de San Roque, durante las noches de luna llena iban por los aires montadas en sus escobas hacia la ciudad de mil campanarios y sus calles desiertas, solo en contadas ocasiones las veían uno que otro borrachito que se había quedado dormido en la vereda y se despertaba asustado con el ruido de sus voces, porque las brujas mientras volaban iban repitiendo: “¡De valle en valle! ¡De villa en villa! ¡Sin Dios y la Virgen María!” Atravesaban a 20 metros del suelo el puente del Vado y se dirigían en bandada al barrio de San Sebastián, para visitar a las Zaldúa, las hechiceras más importantes de Cuenca, con el propósito de aprender nuevas recetas y filtros de amor. Las Zaldúa sabían de todo: los padrenuestros y ave marías al revés, los secretos de la Cruz de Caravaca el uso de la manteca de oso, de la sábila que amarrada con una cinta roja en el umbral de la casa ahuyentaba la mala suerte. Cortaban la leche de las vecinas chismosas provocaban hipos y estornudos, mataban a las gallinas y cuyes de sus enemigas. Dicen que eran las más entendidas para curar el mal de ojo y el espanto de guaguas, para esto pasaban sobre el cuerpo del enfermito: la caja de fósforos, el clavo de acero , el huevo del día, sacudiendo , de tanto en tanto , los atados de ruda, altamisa, romero, floripondio, completaban con un soplo de trajo en la cara del ojeado. ¡Santo remedio!

jueves, 14 de abril de 2016

Bésame.- María Ramona Cordero León




Bésame en la boca,
tentación sangrienta
que en el marfilino
color de mi tez
tu mirada aloca:
bésala, tuya es.

Toma y aprisiona
mis labios, retenlos
mucho, mucho tiempo
dentro de tu boca
y quede en la mía
la huella imprecisa
de tu beso eterno.

Ahoga mi risa,
 sofoca mi aliento
con tu dicha loca:
bésame en la boca.
***
Bésame en la frente:
mi frente es muy blanca. . .
muy blanca. . .
Tu beso ha de ser
como un roce de alas
para ese diáfano
albor de mi frente.

Con la dulcedumbre
del despetalarse
de una margarita;
con la levedad
de la mariposa
que besa a una rosa;
con el misticismo
del nardo que muere
al pie del Santísimo:
con esa dulzura,
ese misticismo
y esa levedad:
piano. . . quedamente . . .
bésame en la frente.

Bésame en los ojos
con tu mejor beso:
un beso desnudo
de malos antojos.

Juntando tus labios
ponlos en mis ojos
como si posaras
tu alma sobre ellos;
como si besaras
la imagen bendita
de tu madrecita . . .

Bésame en los ojos
con tu mejor beso;
mis ojos son buenos,
mis ojos son tristes,
mis ojos ignoran
la maldad del beso.
¿Qué saben mis ojos
de tus sueños rojos? . . .

Por eso:
con tu mejor beso,
con piedad y unción,
cual si te llegaras
a la Comunión;
pura, santamente,
sin darme sonrojos:
bésame en los ojos.
***
Bésame en los senos:
armiño escondido
tras la caridad
leve del vestido;
inquietante dúo
de rosas gemelas;
dormidas palomas
en un mismo nido;
de esencia de vida
llenecitas pomas.

Mis senos . . . mis senos . . .
blancura encendida
con yemas de rosas,
Mis senos …
ondulantes, plenos:
bésame en los senos.

Bésame en las manos:
mis manos piadosas
y caritativas;
mis manos que ungieron
sangrientas heridas;
manos que ahondaron
muchísimas vidas . . .

Sigilosamente,
mis manos tentaron
esas vidas simples,
diáfanas, de arroyo,
y otras pecadoras
de sucio torrente.

Pon tu boca ardiente,
pon, sobre la albura
sabia de mis manos,
y duérmela en ella
para que se torne
más buena tu boca.

Si vieras:
cual curan mis manos
la lepra deforme,
las llagas más vivas
de muchos Hermanos:
y los dejan limpios . . .
y los vuelven sanos . . .

Bésame . . . sí . . . bésame
bésame las manos.
***
Bésame los pies
y no pienses que es
un capricho mío
bésame los pies . . .

Ellos no han hollado
huertos florecidos;
no les ha lamido
cariciosa, el agua;
sino que se han ido
sangrientos, dolidos,
por una espinada
vía de dolores.

¡Ay, cuánto han sufrido
mis pequeños pies! . . .



Sendas desoladas,
arenas candentes,
crispadas pendientes,
estepas heladas
saben de mis pies;
saben de la sangre
que en ellas hollaron
y de las crueldades
que les lastimaron.

¡Ay, cuánto han sentido,
cuánto . . . ya lo ves!:

Por esto, arrodíllate,

bésame los pies.




MARYCORYLÉ.

martes, 22 de marzo de 2016

Luis Cordero:

Al Glorioso Cervantes Saavedra
A los Trescientos años de haber nacido su inmortal don Quijote de la Mancha:


I

Para irrisión de andantes caballeros,
lanzaste el tuyo, de figura triste,
tempestuoso filántropo, que embiste
doquiera que barrunta desafueros.

A su lado pusiste el de escuderos
perfecto tipo, que al Manchego asiste
sólo porque el Fidalgo le conquiste
ínsulas en que hartarse de pucheros. . .

¡Tal es la sociedad! Almas ardientes
pugnan por el derecho conculcado,
provocando la risa de las gentes;

mientras un maula rústico y taimado
sirve de Sancho Panza a los valientes
por el plebeyo gaje del bocado.


II


Loco es tu paladín; mas, su manía
de amparar a dolientes desvalidos,
castigando a bellacos y bandidos,
a punto está de ser sabiduría.

Al otro mandria, de cabeza fría,
que todo lo refiere a los sentidos,
¿qué le importan fazañas ni cumplidos,
si al sórdido interés tiene por guía?

Hidalgo el uno, la hermosura crea
que corazón le acepte y homenaje,
férvido adorador de Dulcinea.

Villano el otro, sueña con el gaje,
y, si en algo más noble se recrea,
es sólo al recobrar a su bagaje.


III

Desazones, derrotas, penitencia,
todo lo arrostra el ínclito Manchego,
que, encendido de amor en vivo fuego,
milita en protección de la inocencia.

El paje es un modelo de indolencia,
a injurias mudo, para lidias ciego,
muy discreto, eso sí, cuando entra en juego
el tema de la propia conveniencia.

El adalid, que al débil presta auxilio,
deplorará, con frases peregrinas,
la suerte de Cardenio o de Basilio.

El mozo, de Camacho en las cocinas,
vagará como en propio domicilio,
engullendo perdices y gallinas.



IV

Don Quijote es el noble visionario,
por altos ideales aturdido;
Sancho es aquel plebeyo buen sentido,
que prefiere a la gloria el numerario.

Si embiste el Caballero temerario,
 el mozo queda oculto o encogido,
y ni palabra chista, si, vencido,
no abandona el palenque el adversario.

Blande el Hidalgo la pujante lanza
sólo por la justicia y por su hermosa,
que así de caballeros es usanza.

El zafio una piltrafa apetitosa
les pide a las alforjas, como Panza;
don Quijote es poema: Sancho es prosa.



V

El uno al natural, el otro al vuelo;
aquél con su sarcástica simpleza;
éste elevada siempre la cabeza,
confundiendo al Toboso con el cielo.

Arranques de piedad en todo duelo;
lujo de cortesana gentileza;
contra follones, varonil fiereza;
de honrosos lances insaciable anhelo.

Socarrón, el criado, le acompaña,
sobre enjalma de mísero borrico,
sólo por el botín de la campaña;

y olvida el manteamiento y cierra el pico,
porque su burdo cálculo le engaña
con Baratarias que han de hacerle rico.




VI


Tal es el mundo, ilustre Romancero:
algunos, con la mente perturbada,
imitan la ideal, pero arriesgada,
profesión del Andante Caballero.

Otros, como su rústico escudero,
 buscan lo material de la tajada,
aunque agujas los pinchen; porque nada
los enamora más que don Dinero.

Armemos los Quijotes por docenas;
montemos por millares a los Panzas,
y tendremos del mundo las escenas,

donde, al romperse quijotescas lanzas,
estallen burlas y se lloren penas,
producto de estrambóticas andanzas.



VII


¡Cervantes inmortal!, ¡cuánta cordura
acertaste a encarnar en la demencia,
haciendo de tu artista la excelencia
perpetuo asombro de la edad futura.

Moral, erudición, literatura,
milicia, poesía y elocuencia,
¡todo con la fantástica apariencia
y el bizarro color de la locura!

¡Sublime Manco, si llegase el día
en que la humana sociedad agote,
por deplorable caso, su alegría;

para hacer que otra vez la risa brote
en sonoros raudales, bastaría
abrir entre los tristes tu Quijote!








    




miércoles, 2 de marzo de 2016

"Balada de la hija y las profundas evidencias".-

El gozo de la luz se hace manzana;
el sueño de la tierra, hierba trémula.
Lo más lento del aire se hace nube;
lo más ágil del agua, pez o espuma.

Lo más áureo del sol prende la espiga.
Lo más triste del cielo cae en lluvia.
Lo más raudo del viento cuaja en pájaro;
lo más sueño del hombre, en canto, en hijo…

¡Oh sueño de mis sueños, Hija Amada,
alboroto de mi alma, flor surgida
entre tantos escombros de la sangre!
¡Pequeña uña rabiosa de la vida!

Me redimes del tiempo, luminosa
arteria del diamante o del lucero.
Antes de ti, el bosque, el prado, el río;
después, el corazón, de nuevo el bosque…

No hay antes ni después; sólo este júbilo
detenido en tus ojos para siempre.
¿Qué pudo suceder antes de tu alma
o advenir después de tu sonrisa?

¡Cuánto tardaste, amor, en devolverme
la soledad gastada a manos llenas!
Monedas de pasión nunca extraviadas,
en mi canto tornáis, multiplicadas.

¿En dónde está la espina de mi infancia,
la luz de junio sobre los nogales,
el ardor del torrente, la oxidada
cimbra que en la humedad tensan las ranas?

¿En dónde están: mi corazón cansado
de tanto amar a los desposeídos,
las grandes pausas de abandono y muerte
frente al total silencio de los astros?

¿Qué se hicieron los días en que el vino
fundó la realidad con los fantasmas,
la ola de redención de la belleza
que rescató los despojos de los sueños?

¿Qué se hizo la mar, su piel violenta,
la agitación del ser cumpliendo, insomne?
¿Qué fue de la conciencia empecinada
en oponerse al mundo, que es su imagen?

El ser retorna al ser. Nada se pierde.
Lo más leve del fuego esplende en llama,
lo más denso del rayo nutre el trueno;
lo más puro del alma, el polvo, el tiempo…

Lo más frágil del alba quiebra en trino;
lo más pobre del pobre, en la ternura.
Lo más blando del ave adensa el nido.
Lo profundo del hombre se hace canto…

En dar brillo y aroma a los rosales
gasté muchas sandalias y veranos;
en otorgar murmullo a los arroyos,
rumor del corazón, flema del alma.

Todo iniciaba en mí su resonancia.
Cobrando oscuridad, como la noche
para el hilván de las constelaciones,
se apagaba mi ser, y el mundo ardía…

Nada es gratuito, si algo es verdadero.
No cuestan sólo el pan y las camisas:
más caro es el balido del cordero,
la luz del alba, de nuevo, en la ventana…

En mí fue dispersión, Niña Preciosa,
lo que tu sangre aquieta y eslabona:
la redondez del fruto no recuerda
la oscura agitación de las raíces…

Desde mis arboledas, como un himno,
el rumor de tus venas se expandía.
Mi alma soñaba a tu alma; como el viento,
su nudo de palomas desatado.

Eres yo y más que yo: eres la espuma
que torna a la inconstancia de la ola;
el desmoronamiento del aroma,
devuelto a la cantera de la rosa.

Eres yo y más que yo: en ti regresa
el bosque a ser puñado de semillas;
retornan las madejas de la nube
al susurrante asombro de las aguas.

Te prolongo hacia ayer; tú me proyectas
con la avidez del ala, hacia el futuro.
Agotas, tú, mi ser y lo desbordas
en el presente puro de tus ojos…

¡Porque nada se gasta sin motivo!
Lo más dulce del trébol se hace abeja;
lo más terso del tacto, p1el amada;
lo mas arduo del alma, pensamiento.

Lo voluble del nardo huye en aroma.
Lo tenaz de los huesos pacta en lágrimas.
Lo más fresco del árbol se hace sombra
lo ávido de la conciencia, el universo…

Quebranto y alegría, anhelos, júbilo,
vuelven al corazón donde partieron.
Pero si alguien soñó o amó en la vida
los confines del mundo ha dilatado.

Ya no es el mundo el mismo, su armonía
con recientes acordes ha acrecido.
Si vuelve la cometa, es diferente:
torna empapada del rumor del cielo.

¡Oh esencia extraña del cundir humano;
vida que sólo es vida si e.s más vida!
¡Oh pura agilidad siempre en peligro,
efímera extensión, sombra del tiempo!…

En hermosura y música regresa
tu imagen bienamada hasta mi pecho
de varón solitario, corroído
por el viento nocturno de la muerte.

Con sombra de paloma hice tu frente,
con peso de jazmín tus leves manos.
Al espectro del ciervo yo he creado
para que fulgurara en tus cabellos.

La oveja me devuelve la dulzura
con que aureolé su paz para tus ojos.
Para tu voz, el río me repone
su manojo de venas disgregadas…

En ti rescato lo que di a la vida:
mi niñez aventada en las espinas:
mis años junto al mar, allá en las islas,
oyendo respirar, sordo, el planeta.

¡Hija mía, presagio de la dicha!:
no la felicidad, su anuncio sólo,
!a intensa exaltación que la antecede
y que, por no advenida, jamás cesa…

Nada fue inútil mientras destellaba.
Lo absorto de la piedra engendra el musgo.
Lo inmóvil de la altura se hace nieve;
el perfil de la brisa, mariposa.

Lo terco del sonido irradia en eco;
la plétora del ser, en sensaciones.
Lo más voraz del alma enarca el sexo.
Lo vano del recuerdo se hace olvido…

De queresas de mosca estamos hechos,
de obstinada pasión irremediable.
No venimos, no vamos, aquí estamos;
mientras anima el fuego fulguramos…

Sólo el amor nos salva y justifica
la indolente crueldad de la existencia.
Sólo el amor y el canto nos reintegran
lo que dimos al mundo, dilatándolo.

¡Hija amada, burbuja de alegría!,
todo converge en ti y, acrecentado,
en tierra, en cielo, en mar, en aire, en fuego,
reposa en ti, salvado para siempre…








Efraín Jara Idrovo.

Efraín Jara Idrovo:.

GRACIAS POR DARME, AMOR, TU AIROSA FLECHA.


Gracias por darme, Amor, tu airosa flecha
que me ensangrienta en horas ya de ocaso:
lapso en que al corazón ronda el misterio
con su respiración de leopardo...


Tiempo y conocimiento no menguaron
mi intrepidez, mecida entre relámpagos.
La intemperie es mi patria, no el sosiego.
Amo la intensidad, no lo que dura.


Y gracias por Preciosa. Hallé en sus ojos
al enigma enfrentado en el espejo:
si hay que morir, que sea enamorado.


Desde que hundí mi rostro entre sus senos
nostalgia apenas soy de su tersura,
nunca más voluntad ni pensamiento.




El Cajas, Ecuador.